27 de mayo de 2024

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El “plan muralla” de Massa: un virtual feriado cambiario para llegar a la elección sin más corridas

Sergio Massa.
Sergio Massa.

La pelea del ministro-candidato con Alberto Fernández por Milei. La reacción del libertario y cómo Bullrich busca posicionarse. Kicillof disfruta la caída en desgracia de dos “enemigos” y mira con optimismo las encuestas.

Los candidatos se encuentran a bordo de un Titanic económico y la Argentina parece ir rumbo al iceberg: la inflación no para y el dólar no da respiro. Javier Milei, Patricia Bullrich y Sergio Massa enfrentan un tramo final de campaña caliente. Existen acusaciones cruzadas, decisiones irresponsables y cruces sin soluciones.

El Gobierno, el responsable central, sigue dando malas noticias: El Indec volvió a golpear con la inflación: nuevo récord del 12,7%. Y el mercado sigue en alerta: hay fuertes retiros de depósitos en dólares en los bancos y el BCRA tuvo que recurrir a lo que no querían: un abrupto salto de la tasa de interés.

Sergio Massa pudo, muy precariamente, ubicar este jueves a la corrida en “modo pausa” y anuncia un escándalo con sus operativos policiales. Pero la medida más efectiva fue una silenciosa: disponer una suerte de virtual “feriado cambiario” hasta el 20.

Audaz, el ministro tomó una decisión dramática: “ralentizó” todas las operaciones financieras y -virtualmente- no se autorizan importaciones. La teoría: “Muerto el perro, se acabo la rabia”. El juez Marcelo Martínez de Giorgi dispuso el secreto de sumario, porque fuentes judiciales indican que detrás de la cueva “Nimbus” existe una monumental fuga de dólares.

La cuestión tendría todo los condimentos para escalar el alboroto. Clarín confirmó que habría comprometidos futbolistas, famosos de la farándula y fuertes empresarios. Massa encontró un filón. Quiere explotar la cuestión: meter miedo en el mercado paralelo. Este jueves lo logró y el dólar perforó los $ 1.000. Pero es “bala de fogueo”. Tiene poco alcance: en verdad, la corrida cambiaria obedece a la falta de dólares, la inflación desbordada y la incertidumbre electoral.

También se agrega algo al combo perverso: no hay liquidación de dólares porquee los exportadores especulan con una devaluación después del 22 de octubre. Los embarques se frenaron un 75%. Tampoco fluyó el dinero por una fuerte discusión entre las secretarías de Industria, Minería y Agricultura. La trifulca entre Ignacio de Mendiguren, Flavia Royón y Juan Bahillo demoró el dólar “Vaca Muerta” y “minero”.

Además, está “caído” el acuerdo con el FMI. El diálogo está roto y el burócrata Rodrigo Valdés prometió venganza.

Massa lo sabe y contragolpeó: cerró -se anunciaría el miércoles - la ampliación del swap con China: así, el ministro sueña con estirar hasta un eventual ballotage el congelamiento del dólar oficial. La buena voluntad de Beijing tiene otra explicación. Están aterrados con Milei: “No haré negocios con un país comunista como China”.

Un informe confidencial –evaluación y sondeo del mercado– de los caciques de la Asociación de Bancos Argentinos inquieta: esta semana los ahorristas aceleraron la extracción del dinero colocado en billetes. Se llegó a un pico de retiro, equivalente al 35% del total de depósitos en dólares. Los bancos tienen un “plan muralla” para resistir el embate. Por eso, no hay zozobra entre los ahorristas. Esta vez, los bancos tienen la totalidad de dólares para devolver y lo hacen en tiempo y forma.

Pero en medio de este tembladeral a los banqueros les causó pánico la declaración de Milei: “No hay que renovar plazos fijos porque el peso es un excremento”. Milei, es cierto, viene diciendo eso desde el 2018. Pero antes era un simple diputado y ahora el favorito a ganar el 22 de octubre. Fue un “misilazo.”. Jorge Brito fue el primer banquero que reaccionó. Hubo un “meeting” telefónico improvisado el martes a la mañana. Participaron del intercambio “popes” como Alejandro Butti, Martín Zarich, Eduardo Escasany y Juan Parma.

Horas después, Claudio Cesario, Javier Bolzico y Marcelo Mazzón sacaron un documento conjunto: sin mencionarlo hubo una respuesta fuerte a Milei. También algunos banqueros contactaron a Juan Nápoli y Diana Mondino. Ambos escucharon las inquietudes y prometieron trasmitirlas. Milei se jactó: “Ahora van a tener que trabajar de banqueros, no de apéndice del Estado”.

Las cosas entre Massa y Miguel Pesce volvieron a tensarse. Se discutió fuerte el aumento de la tasa de interés. Massa lo puentea y opera con Lisandro Cleri. Pesce está entregado: está sentado en la silla eléctrica.

El nerviosismo se reflejó en el enfrentamiento de Alberto con Massa y a Cristina se la ve achacada. Ella dice que es imposible ganar con un dólar desbordado.

Ahora, la vice está furiosa con Martín Insaurralde y su vida de playboy. Y también con su hijo: “Máximo, no parás de hacer cagadas”. Cristina ya había expuesto su furia a Alberto -en un discurso público- por las festicholas nocturnas en Olivos. Las organizaba Juan Pablo Biondi, que fue eyectado por la ira de la vice. Cristina no le perdona a Insaurralde -y lo responsabiliza a su hijo– las mentiras: “Al final, vivía de joda”.

La reacción obedece a una cuestión: expone la falacia del relato y la avaricia del kirchnerismo. Axel festeja el infortunio de Máximo y el traspié del enemigo Insaurralde. Kicillof está envalentonado: sostiene que nada lo golpea electoralmente. Sus secretas encuestas lo ubican con el 37% y a Carolina Píparo en el 31%. Néstor Grindetti en el 27%. Para Axel sería un “milagro”. Implica que la corrida del dólar y la escalada de alimentos -150% el último año- no afecta a la población. Difícil de entender.

También en el búnker de Massa están satisfechos. Un banquero le envió un chat al ministro. Estaba inquieto por las encuestas. Massa le respondió: “La elección está jugada. Milei y yo vamos al ballotaje.”La votación será decisiva para saber qué ocurrirá el 23 de octubre: todos esperan una bomba, porque la “tormenta es perfecta”.

El cruce fue fuerte entre Massa y Alberto. Ocurrió después de que Alberto denunció judicialmente –en forma inconsulta- a Milei. Massa dijo a los íntimos: “No puede ser tan pelotudo. ¿Se la deja servida?”. La conversación después fue tensa y por teléfono. Massa lo cuestionó: “Alberto, las elecciones se ganan en las urnas, no en Tribunales”. Milei aprovechó la “pared” de Alberto. Subió la apuesta y escaló posiciones. Massa sostiene que Milei aceleró, porque hace unas semanas cayó en la encuestas. Y porque existe una relación directa: a mayor lío económico, más suma Milei.

Afirman que el libertario utilizó una fórmula similar a la de su ídolo Carlos Menem: Guido Di Tella -nominado como futuro canciller- hizo explotar al gobierno de Raul Alfonsín: “Vamos a tener un dólar recontra-alto”.

Patricia intenta capitalizar la puja. Derek Hampton, su asesor estrella, dice que “Pato” está entrando en ballotaje. La reunión entre Melco y Massa se hizo antes de las PASO. La armó Rodolfo Santángelo y fue en la casa del ministro. Era cuando Juntos parecía imbatible. Melco propuso: “Te pedimos que hagamos una transición patriótica”. Se trata de una tarea ciclópea.

Se juega con fuego y ahora viene otro escándalo. Cristina otra vez busca “cooptar” a la Justicia. La jugada ya comenzó. Anabel Fernández Sagasti, en forma subrepticia, citó a audiencia pública -el 25 de octubre- para evaluar el nombramiento de 16 jueces adictos. Sería un golpe audaz y desesperado: ocurriría tres días después del comicio y en medio del caos económico.

Por Marcelo Bonelli, periodista de Clarín

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