La suba de precio en vinos de gama media le gana a la inflación, han aumentado 64% en seis meses

La suba de precio en vinos de gama media le gana a la inflación, han aumentado 64% en seis meses
El precio de vino sufrió un incremento por encima de la inflación en el mes de abril.

El segmento de $1.800 a $3.500 es el que más ha incrementado su valor entre octubre de 2022 a abril 2023. En ese periodo la inflación llegó al 54,8%.

El aumento de precios es una rutina a la que ya parece que nos hemos acostumbrado los argentinos, donde ni el vino está exento. En el último mes de abril, el valor de una botella subió en promedio 21,3 % en comparación con marzo de 2022, ubicándose muy por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en ese mismo periodo, el cual fue de 8,4%.

El dato se desprende del del Índice de Precios del Vino (IPV) de Vinodata, un nuevo centro de investigación enfocado en el mercado del vino argentino, donde se incluyeron los precios de lista de 4.912 etiquetas que cubren todas las gamas de precios del mercado, una muestra de una base más amplia que contiene alrededor de 6.000 botellas.

Pero uno de los datos más llamativos del informe es que los vinos de gama media son los que más han aumentado en el último tiempo. Las muestras de entre $1.200 y $3.500 incrementaron su valor entre un 62% al 64% entre octubre de 2022 y abril de 2023. En tanto, el aumento del IPV general llegó al 59,2% en aquel período, mientras que el IPC acumulado en esos meses fue de 54,81%.

Los vinos han aumentado a un ritmo superior al de la inflación. - Foto: Los Andes

Un aumento inusual

Los autores del informe señalaron que en el mes de abril se dio un incremento inusual a lo que venía sucediendo en la industria, ya que el IPV de marzo registró un aumento del 1,7%, contra un 7,7% del IPC, mientras que en enero y febrero también habían estado por debajo. Por lo que entienden que podría atribuirse a un posible patrón estacional en las estrategias de remarcación de precios o bien una aceleración en el ritmo y/o magnitud de dichas remarcaciones.

Es que, en el mes de abril, el 80% de los vinos relevados para calcular el IPV registró aumentos, contra 51% en febrero y 28% en marzo. Todas las gamas de precios de vinos de menos de $3.500 mostraron aumentos superiores al 20% durante el último mes, mientras que las etiquetas de más de $5000 tuvieron incrementos promedio del 13%.

En este sentido, los vinos de entre $0 y $700 son los que menos aumentaron en seis meses, con un promedio de 53,1%. Los que van de $700 a $1.200 cerraron con 60,3%, mientras que los de $1.200 a $1.800 fueron los que más subieron, con un 63,6%. Asimismo, los de $1.800 a $3.500 crecieron 62,4%, los de $3.500 a $5.000 un 62,2% y los de más de $5.000 incrementaron su valor un 61,9%.

Andrés López, director del Instituto Interdisciplinario de Economía Política IIEP (UBA-Conicet) y parte del equipo de Vinodata, comentó a Los Andes que evidentemente hubo un ajuste que le permitió recuperar a los vinos de más baja gama parte del terreno en los meses previos. “Pero, aun así, en el acumulado entre octubre de 2022 y abril de 2023, los vinos más baratos son los que menos han aumentado y los que más crecieron son los de gama media”, señaló el especialista.

Patricia Ortíz, presidenta de Bodegas de Argentina (BdA), señaló que el fuerte aumento del mes de abril se corresponde con la cosecha. “Cuando el precio de la uva subió entre 200% y 300%, el costo de reposición se volvió muy complicado, por lo que hubo un ajuste importante en los precios”, dijo.

Otro de los puntos que señalaron desde Vinodata es que entre octubre de 2022 y abril de 2023 la variedad de vino que más creció fue naranjo, con 77% de aumento, seguido de los rosados (64,3%) y los blancos (61,9%). Para Patricia Ortíz, esto tiene una explicación en la baja cosecha. “Los bancos subieron mucho porque no hubo mucha uva disponible y se pagó bastante más de lo que habitualmente se paga. Además, no nos podemos olvidar que algunos vinos venían con programas de control de precios ya del año pasado, por lo que venían atrasados en su relación con los costos”, señaló.

Sin embargo, esto último no ha tenido una importante influencia en el IPV, ya que como explicaron desde Vinodata, solo hay una botella en Precios Justos, por lo que no modifica en nada las mediciones.

Los vinos de gama media y alta son los que más han aumentado en este periodo. - Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

Costos insostenibles

Para Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y Bodega Aleanna y presidente de Wines of Argentina (WofA), lo que hay que ver es el aumento de los costos de producción para el sector, que están por encima de la inflación. “El vidrio, el cartón, la misma materia prima, todos han incrementado su precio por encima del IPC. Eso nos lleva a una situación complicada entre el costo y el valor de reposición”, manifestó el referente.

Los precios aumentan en función a los incrementos de los costos de producción, que están al doble de la inflación. Esto es un problema”, añadió Vigil y destacó que estos incrementos en algunos casos han sido trasladados a la góndola y en otros absorbidos por el sector.

Al respecto, Andrés López señaló: “La estructura de precios relativos está destruída. Entonces, una parte de los insumos que utiliza la industria bodeguera que son importados están ajustando los precios no al ritmo del dólar oficial, sino cubriéndose de una una potencial devaluación. Es algo que pasa también en otros sectores. Es algo que siempre pasa cuando se acelera la inflación, los proveedores se van cubriendo. Si el proveedor de vino traslada al 100% eso al consumidor, lo que sucedería es que el consumidor representativo se termine inclinando por otras bebidas más baratas”.

Sobre esta competencia, no solo con otras bebidas, sino internamente en el sector, Patricia Ortíz explicó: “Es un sector muy atomizado, por lo que, al no estar manejado por dos o tres empresas, la competencia hace que se regule mucho más el precio, porque cuando una marca se va, el espacio en la góndola es ocupado por otra. Hay mucho cuidado por las bodegas, pero hay un punto en el que se hace muy complicado a las bodegas mantener los precios respecto a los costos, sobre todo los insumos secos”.

Los vinos de menor valor han mostrado ajustes menores en sus precios. - Foto: Los Andes

Ahorrar en vino, una salida a la inflación

Ante este escenario de aumento de los valores permanente, el ahorro en vino se puede volver una alternativa muy conveniente para los amantes de la bebida nacional. “En este contexto conviene comprar vinos de media y alta gama y guardarlos para tomarlos en uno, dos o cinco años”, declaró el director del IIEP (UBA-Conicet).

“Hay un montón de etiquetas que están en ofertas interesantes y se pueden aprovechar. Incluso, en un escenario de recomposición de márgenes exportadores hasta pueden llegar a desaparecer del mercado local. Mientras tanto, se pueden guardar y esperar que mejoren”, recomendó el especialista. “Sin embargo, si lo que vas a adquirir son vinos de baja gama, no sé si es una idea muy conveniente”, aclaró.

Es que lo que puede esperarse para los próximos meses, tal como sucede con todos los precios del país, es que el valor del vino siga aumentando. “El canal comercial también va a ir trasladando aumento de costo, porque suben todas las tarifas y seguramente se busque mantener los márgenes, por lo que se trasladaría a los precios finales”, completó Andrés López.

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