25 de mayo de 2024

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Los faltantes de combustible se agudizan por las trabas a las importaciones y no ven solución

El faltante de combustibles en las estaciones de todo el país se explica por las trabas a las importaciones, el congelamiento de precios y la disparidad de valores entre distintos canales y banderas. Foto: José Gutierrez / Los Andes
El faltante de combustibles en las estaciones de todo el país se explica por las trabas a las importaciones, el congelamiento de precios y la disparidad de valores entre distintos canales y banderas. Foto: José Gutierrez / Los Andes

También influyen el congelamiento, la disparidad de precios entre el canal minorista y el mayorista, y la carga por parte de camiones extranjeros.

La situación actual del país ofrece diversas oportunidades para hablar de “la tormenta perfecta”. El de los combustibles es uno de los sectores en que se puede utilizar esta frase para describir cómo la confluencia de una serie de factores se potencia para llegar a un punto complejo -las dificultades de abastecimiento-, del que nadie parece saber de qué manera ni cuándo se encontrará una salida.

Las colas en ciertas estaciones de servicio, los carteles que informan de faltantes y los cupos de entrega de las petroleras se explican, en parte, por el hecho de que, según detalla Isabelino Rodríguez, presidente de Amena (Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines), Argentina depende de las importaciones, ya que el 32% del combustible que se utiliza en el país viene de afuera. De ese total, el 20% corresponde a gasoil y el 12% a nafta.

Sin embargo, además de la falta de dólares para pagar esas importaciones, las petroleras se encuentran con que el barril Brett tiene un precio que ronda los US$ 90 y el criollo, uno de US$ 58, mientras que en el país los valores están congelados, lo que provoca un diferencial que hace que las empresas deban importar a pérdida para abastecer al mercado local. Para entenderlo, por un barco de 40 millones de litros, pueden llegar a perder US$ 10 millones.

Por otra parte, Rodríguez detalló que el programa Precios Justos sólo se aplica al sector minorista, mientras que el transporte de carga, el agro y otras empresas que tienen flota de vehículos (y cuentan con surtidor propio) deben pagar un 20 a 25% más por ese combustible mayorista. Por eso, están cargando en las estaciones de servicio, lo que refuerza los faltantes.

El titular de Amena consideró que no se puede calificar la situación actual de desabastecimiento, sino de una falta de combustible “selectiva”. Esto, porque, por tener los valores más bajos, primero se quedan sin suministro las expendedoras de YPF y después las de otras banderas, “porque la demanda se mueve por precio”. Y reconoció que no se avizora una solución sencilla, ya que se trata de un problema multicausal.

Foto: José Gutierrez / Los Andes
Foto: José Gutierrez / Los Andes

Insostenible estrés operativo

La Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha) emitió esta semana un comunicado para explicar los motivos del quiebre de stock en las estaciones de servicio de todo el país y señaló que “el sistema de Precios Justos dispuesto por el Gobierno Nacional para los combustibles pone en serio riesgo la supervivencia de todo el sector”.

Unos días después de las PASO presidenciales y de la devaluación del lunes posterior, las expendedoras de combustibles de todas las banderas aumentaron un 12,5% sus precios, con horas de diferencia. Se trató de la segunda suba en el mes, ya que el día 1 habían aplicado un ajuste del 4,5%. Pero horas después de que YPF se sumara al incremento que habían realizado antes otras petroleras, el Gobierno acordó un congelamiento de los valores hasta el 31 de este mes.

Si bien desde Cecha resaltan que han sido positivos la baja en los plazos para la acreditación de las tarjetas de crédito (dispuesta por el Banco Central, por pedido de la secretaria de Energía, Flavia Royón) y los incentivos dados por YPF a su red, plantean que estas medidas no resultan suficientes “para encauzar un mercado que cada vez más presenta un insostenible estrés operativo”.

Asimismo, advierten que se está llegando a un quiebre de stock de combustibles, que podría convertirse en escasez, “lo que pone en situación de supervivencia a las estaciones de servicio”. Desde la entidad manifestaron que resulta necesario que se bajen las cargas impositivas de la nafta y el gasoil, y se alienten mejores condiciones para la importación de combustibles y/o se adopten medidas de urgencia para resolver “el problema que conlleva retrasar artificialmente un sendero de precios de los combustibles”.

Transporte complicado

Aunque los particulares se encuentran con dificultades para cargar combustible, en especial aquellos que tienen vehículos diesel y en las estaciones de servicio fuera del área céntrica, el sector que enfrenta más complicaciones es el de carga. Ricardo Squartini, presidente de Aprocam (Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza), comentó que están teniendo demoras para poder salir de viaje, porque muchas veces tienen que hacer un recorrido por dos o más estaciones de servicio para poder llenar el tanque.

Explicó que las expendedoras están recibiendo menos de lo que recibían antes y que una estación a la que antes le entregaban 12 a 14 mil litros diarios, ahora le están llevando 4 a 6 mil, día por medio. De ahí que se les termine el stock en una hora. Squartini añadió que el problema es que, como YPF tiene el valor más bajo, todos se vuelcan a esas estaciones, pero Shell y Axion dependen más de la importación, por lo que, aunque los camioneros decidan pagar un precio superior por el combustible, no siempre encuentran en las expendedoras de estas banderas.

Foto: Orlando Pelichotti/ Los Andes
Foto: Orlando Pelichotti/ Los Andes

Los transportistas, detalló, se están viendo obligados a esperar que llegue el camión abastecedor a la estación de servicio o ir a más de una para poder, como mínimo, cargar unos 500 litros en el tanque; lo que les permite llegar a Buenos Aires. Es que en el resto del país sucede lo mismo y prefieren no tener demoras una vez que ya están en camino, con la carga. Aunque antes de regresar deben repetir la espera o el recorrido.

A este panorama se suma que los transportistas de países vecinos, como el precio del gasoil en Argentina oscila entre los US$ 0,38 y los US$ 0,51, mientras en sus sitios de procedencia ronda el US$ 1 a US$ 1,20, optan por llenar el tanque antes de dejar suelo argentino, lo que genera una mayor presión sobre un sistema que ya se encuentra complicado. Un par de personas recordaron que el año pasado se implementó un precio diferencial del combustible para los vehículos extranjeros, pero luego se dejó de lado la medida, porque era complicada en la práctica.

Insumo clave

La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) envió una nota a la Secretaría de Energía y a los Ministerios de Transporte y de Economía de la Nación para expresar la “enorme preocupación y perjuicio social y económico que provoca el faltante de gasoil que se viene registrando en las últimas semanas”, además de solicitar una “urgente intervención para normalizar el abastecimiento”.

La entidad, que nuclea a 44 cámaras de transporte de todo el país -que representan a 4.500 pymes-, detalló que la situación comenzó a agudizarse a partir de la fuerte suba en el precio del gasoil a granel, en comparación con el que se abona en surtidor. Así, mientras el aumento del precio del combustible en las expendedoras minoristas promedió el 18% (entre las dos subas), en el canal mayorista la suba llegó al 35%.

Esto ha causado que la mayoría de los camiones carguen en la empresa nacional y deban esperar a la vera de la ruta la recarga de los tanques, con los problemas de inseguridad que esto genera (para la unidad, la carga y para el propio conductor), u optar por abastecerse en otras petroleras a costos sustancialmente más elevados. Esto, cuando los costos del transporte tuvieron un incremento del 20,3% en agosto y acumulan uno del 92,5% en los primeros ocho meses de 2023.

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