27 de mayo de 2024

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Balotaje: Milei se reconfigura con Macri, Massa mira a la UCR y se deskirchneriza

Sergio Massa, único referente de su campaña, le tiró algunas señales al radicalismo. Por su lado, Javier Milei recibió el apoyo de Bullrich y de Macri, (Archivo)
Sergio Massa, único referente de su campaña, le tiró algunas señales al radicalismo. Por su lado, Javier Milei recibió el apoyo de Bullrich y de Macri, (Archivo)

El candidato libertario se modera, luego del acuerdo con una porción del PRO. El postulante oficialista apuesta al voto del peronismo tradicional, pero admite que debe pescar en otra pecera.

Pasó sólo una semana, que pareció un año por los movimientos políticos. A siete días del resonante y sorpresivo triunfo del oficialista Sergio Massa en los comicios presidenciales del domingo pasado, el escenario electoral dio un vuelco: el opositor Javier Milei cerró un acuerdo con Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que pulverizó a Juntos por el Cambio.

La derrota fue un cimbronazo para la coalición opositora, que pocos meses atrás se sentía la heredera “natural” del poder de un “gobierno fracasado”, decían los aliancistas.

El triunfo de Massa, por casi siete puntos de diferencia sobre Milei, con Patricia Bullrich lejos en el tercer lugar, produjo una fuerte reconfiguración en la oposición, un proceso que aún no terminó.

Mientras que en el oficialismo, Massa sigue abonando su estudiada “centralidad absoluta”, mostrándose como el candidato de la “unidad nacional”, sin el kirchnerismo. Se trata de un guiño para el PJ tradicional, pero también para el radicalismo, de cara al decisivo balotaje del 19 de noviembre.

Macri y Bullrich acordaron con Milei, en una decisión inconsulta con el resto de la coalición. La reacción de los socios de la alianza fue fuerte: el radicalismo, la Coalición Cívica y un sector del PRO se declararon en contra de este pacto opositor.

Los cruces entre Macri y los principales dirigentes radicales dan por descontado el final de Juntos por el Cambio, una alianza que se fundó para enfrentar al kirchnerismo.

Gerardo Morales, titular del radicalismo, descalificó al expresidente. “El mariscal de la derrota de Juntos por el Cambio tiene nombre y apellido: Mauricio Macri. Él está feliz por el resultado. Siempre quiso estar con Milei”, bramó el gobernador jujeño, compañero de fórmula de Horacio Rodríguez Larreta en las Paso de Juntos por el Cambio.

El expresidente no se quedó atrás. Acusó a Morales y al senador Martín Lousteau, jefe del radicalismo Evolución, de “farsantes” y de “transar” con Massa. “Ellos han tenido permanentes reuniones con Massa. Le han apoyado todas las leyes que les pedía, en contra de la decisión de la mayoría. Transaron con Massa y son unos farsantes”, acusó el expresidente, apuntando a Morales y a Lousteau, quienes encabezaron el miércoles pasado la conferencia de prensa, en la cual el radicalismo cuestionó el acercamiento con Milei.

En las últimas horas hubo distintos pronunciamientos. El radicalismo que se declaró neutral, pero con fuertes críticas hacia Milei y Macri. Una sutil inclinación al voto en blanco o al candidato oficialista.

En el PRO, el partido que fundó Macri, también hay internas. Rodríguez Larreta proclamó su neutralidad, con críticas a Massa y a Milei.

Los cruces en el PRO quedaron evidenciados este sábado por el diputado nacional electo Nicolás Massot, quien fue el coordinador en Córdoba de la campaña de Bullrich.

“Milei no es el cambio deseado. Estamos rifando la coherencia de un espacio que arrancó hace 10 años. Hasta antes de este sábado eran locos poco preparados extremistas y hoy son el único camino posible para el cambio y para vencer al kirchnerismo. Yo no me quiero quedar ahí”, dijo el dirigente que responde a Emilio Monzó, un experonista con buenos vínculos con el oficialismo.

Los cambios del “León”

Después del acuerdo con Macri y Bullrich, en sus últimas declaraciones, Milei se mostró moderado. Admitió en un eventual gobierno suyo contendrá a varios exministros macristas. Una señal incontrastable del acuerdo con el expresidente.

“Macri y la señora Bullrich tuvieron grandeza y el acuerdo es incondicional. Ahora, si me preguntan si exfuncionarios de Macri van a estar en mi futuro, digo que sí. Varios de ellos son amigos y pueden integrar mi gestión”, aseguró el libertario.

Exfuncionarios macristas como Adolfo Sturzenegger, Jorge Triaca, Guillermo Dietrich, Javier Iguacel y la propia Bullrich tendrían lugares en una posible administración libertaria.

Ante una consulta sobre que muchos radicales lo califican de ultraderechista y de ser “un salto al vacío”, Milei mostró que está reconfigurando su discurso.

“No soy la ultraderecha, soy liberal libertario. Que expresen lo que les parezca, pero los radicales que se proclaman neutrales, en realidad, apoyan a Massa”, disparó el candidato de La Libertad Avanza.

El peronista de la unidad

Por su parte, Massa transitó los últimos días poniendo parches a su complicada gestión económica. Aunque también delinea su estrategia para arrancar “otra campaña” para el balotaje, como dicen los massistas.

El candidato oficialista descuenta que tiene el respaldo de casi todo el PJ, salvo el de Córdoba que lideran Juan Schiaretti y Martín Llaryora.

Massa ya reunió con gobernadores peronistas. Este domingo estará en Tucumán, en la asunción del gobernador Osvaldo Jaldo, también rodeado de mandatarios oficialistas.

El ministro de Economía tiene dos objetivos antes de arrancar de lleno la campaña para la segunda vuelta: tranquilizar los mercados financieros (además de ir resolviendo problemas de gestión, como la falta de combustibles), y en lo político, mostrarse como un candidato peronista, deskirchnerizado y dialoguista, es decir, la contracara de Milei.

Con traje de candidato dialoguista que convoca a un gobierno de unidad nacional tiene la intención de acercarse a peronistas díscolos como Schiaretti y Llaryora, pero sobre todo, captar a radicales que miran con desconfianza, no desprovista de temor, al libertario que ahora apoya Macri.

Massa busca alejarse de cualquier triunfalismo, pese a la ventaja que le sacó a Milei, el domingo pasado.

“Para los que creen que ya ganamos, les tengo esta encuesta”, dicen que afirma Massa a quienes lo visitaron en los últimos días en el cuarto piso del Ministerio de Economía.

Esos números indicarían que hay casi un 60% de argentinos que mantienen su inclinación a votar a la oposición. Falta medir el efecto del disruptivo Milei.

“Con el peronismo no alcanza para ganar el balotaje”, repite el candidato oficialista a sus íntimos.

Córdoba es la provincia más esquiva para el oficialismo. Massa la tiene muy en cuenta. Impulsa a sus operadores, encabezado por el bonaerense Juan José Álvarez a revertir lo que los sondeos dan un adverso 70/30, en favor del candidato opositor.

Los massistas no desconocen que deben repetir la gran elección en la decisiva Buenos Aires, pero Córdoba puede ser una muestra de lo que buscar el massismo, de aquí al balotaje: alinear el PJ detrás de Massa, y también a radicales.

Massa ruega por tener contenido al dólar paralelo, pero también espera “errores no forzados” de su impulsivo rival. “Es una pulseada pareja. Más allá de los apoyos partidarios, a la elección la definirán los candidatos en la campaña. Nosotros confiamos en Sergio”, resumió un massista puro.

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