28 de mayo de 2024

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Radicales empiezan a ver que no llega Bullrich al balotaje y preparan la renovación de la UCR

Martín Lousteau y el gobernador electo de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. (Twitter)
Martín Lousteau y el gobernador electo de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. (Twitter)

El radicalismo debe renovar sus autoridades nacionales en diciembre. Los cambios dependerán de los resultados de las elecciones presidenciales, donde un radical, Luis Petri, acompaña a Patricia Bullrich en la lisa de Juntos por el Cambio. Evolución, de Martín Lousteau, impulsa la renovación partidaria.

Horacio Aizpeolea

Corresponsalía Buenos Aires

Aunque juran que se congelaron los movimientos internos hasta la elección presidencial, en la UCR nadie ignora que en diciembre se renueva el Comité Nacional y alguien deberá sentarse en la silla que hoy ocupa Gerardo Morales como titular partidario.

En la sede del Comité Nacional están convencidos de que la UCR reveló ser una opción competitiva en la agenda electoral ya recorrida. “El radicalismo puede llegar a fin de año gobernando cinco provincias, algo que no pasaba desde hace 16 años”, fundamentó un dirigente radical de la nueva generación. La cuenta se refiere a los triunfos radicales en Jujuy, Santa Fe y Chaco, más Corrientes que gobierna Gustavo Valdés, y se añade el posible triunfo de Alfredo Cornejo con su eventual retorno a la gobernación de Mendoza.

La referencia a los 16 años transcurridos alude a un tiempo político curioso. Por entonces coincidían como gobernadores Julio Cobos (Mendoza), Miguel Saiz (Río Negro), Ricardo Colombi (Corrientes), Eduardo Brizuela (Catamarca) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). Todos radicales, los cinco fueron convocados por Néstor Kirchner y Alberto Fernández para conformar la “Concertación Plural”. De aquel lote, solo Zamora, que sigue como gobernador, quedó asociado al kirchnerismo, lejos de la UCR oficial.

“¿Sabés cuántos gobernadores radicales había en diciembre de 2015 cuando asumió Macri como presidente? Uno, Colombi. Ahora vamos a tener cinco. No estuvo tan mal entonces el acuerdo de Gualeguaychú”, apuntó otro radical que sigue defendiendo la sociedad política con el PRO. Ese vínculo también dependerá de lo que ocurra el 22 de octubre: el radicalismo tiene a Luis Petri en uno de los cinco binomios presidenciales que compiten, y aunque algunos correligionarios militan “a reglamenteo” la fórmula con Bullrich, otros se resisten a dar por perdido el ingreso de Juntos por el Cambio a la segunda vuelta. “Hoy el único objetivo tiene que ser llegar al balotaje y no gastar energías en discutir otras cosas”, le dijo a este medio Jesús Rodríguez, veterano dirigente radical. Recordó que en las PASO de 2015, Cambiemos sacó 30 puntos, uno más que Juntos por el Cambio en la primarias del 13 de agosto pasado.

Morales quedó al frente de la UCR en diciembre de 2021 en base a una alianza con Martín Lousteau, líder de Evolución.

“La relación está recontra firme; entre ambos tienen la mayoría de los delegados, manejan la Convención; están en condiciones de imponer el nuevo presidente”, afirman desde el entorno de Lousteau. “De aquí a octubre y al balotaje, pueden ocurrir muchas cosas, es muy temprano”, responden a la pregunta sobre si el senador porteño irá por la sucesión partidaria de Morales con el visto bueno de este.

En el radicalismo se arrastran rencores y desconfianzas. “Cuando fue electo Morales presidente, y Lousteau vice segundo, la idea era que Evolución se sumara al bloque de diputados y no lo hicieron”, tiran como reproche. Algunos sostienen que la alianza Morales-Lousteau, y el consecuente acuerdo para apoyar la candidatura presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, “no dio los resultados esperados”.

Morales arrancó la temporada electoral en mayo, apadrinando el triunfo en Jujuy. Pero en las PASO, la fórmula que compartía con Larreta fue derrotada por el tándem Bullrich-Petri- Nacionalmente alcanzó un penoso 11 % de los votos.

En las PASO, Morales también fue golpeado en su territorio: la candidatura de Javier Milei rozó los cuarenta puntos, 16 más que Juntos por el Cambio. “Gerardo está muy recluido en Jujuy para ver si levanta el resultado porque se juegan senadores”, contó el radical consultado.

Aunque con poco margen, Lousteau perdió en CABA la interna con Jorge Macri y el PRO, resultado doloroso para Evolución, igual que la derrota de Rodrigo de Loredo en Córdoba Capital. Los reproches internos “al sectarismo” de Evolución se refrescaron esta semana: hubo enojo con los cuatro diputados de Evolución liderados por Emiliano Yacobitti, acusados por el PRO (y otros radicales) de aportar al quorum para tratar la baja de Ganancias. “El oficialismo ya tenía el quorum”, se defendió Yacobitti.

Pese a los tumbos porteño y cordobés, en Evolución sostienen que este año terminan fortalecidos con el triunfo en Santa Fe de Maximiliano Pullaro. Con ese aval, entienden que se impone una renovación partidaria inevitable que debe ser protagonizada y liderada por Evolución. Y Lousteau.

Hay otros nombres en pugna para presidir la UCR. El gobernador de Corrientes, por ejemplo. Gustavo Valdés, con mandato por dos años más, sonó alternativamente para acompañar a Bullrich y a Larreta, pero siempre negó que le interesara ese papel. Exhibe el resultado de las PASO presidenciales en su provincia: en Corrientes ganó Juntos por el Cambió con el 34 por ciento de los votos, cinco puntos más que UP y LLA, casi empatados. Valdés tiene influencia más allá de su distrito. En Chaco participó activamente en la campaña de Leandro Zdero, el radical que le impidió la reelección a Jorge Capitanich, otro emblemático gobernador peronista derrotado.

A la puja por la conducción partidaria están quienes agregan a Cornejo, un enconado adversario de la sociedad Morales-Lousteau. “Si gana Mendoza seguro que va a tener incidencia en la sucesión de Morales, pero reconozcamos que cuando fue gobernador y titular de la UCR, no anduvo bien la cosa. Hace falta una gestión de tiempo completo”, objetan otras voces radicales.

En Evolución apuestan a “un recambio generacional” en el partido. Dicen que “esto ya está sucediendo” con la irrupción de dirigentes jóvenes “que no son productos de la tele como Carolina Losada, sino gente con militancia, que entiende la política como algo colectivo, con formación, armado de base; también con diálogo con el peronismo sin caer en la grieta”. Entre otros citan al intendente de Río Tercero “Marquitos” Ferrer y a su par de Venado Tuerto, Leonel Chiarella. Por delante ponen a Pullaro. “El mejor de los nuestros”, lo definió Lousteau cuando “Maxi” ganó las PASO.

En la UCR dicen que hacía tiempo que en el partido no emergía una figura capaz de proyectarse en la reconfiguración del mapa político nacional donde el PJ perdió seis provincias. A Pullaro, de 48 años, lo avala el millón de votos a gobernador, cifra que no alcanzaron los peronistas Vernet, Reutemann y Obeid, ni los exmandatarios socialistas Binner, Bonfatti y Lifschitz (de quien fue ministro de Seguridad). Representa a la tercera provincia más importante del país, una apetecible plataforma para disputar el liderazgo nacional opositor desde el radicalismo.

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