26 de mayo de 2024

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Cuál es la bacteria que causa infección masiva en este invierno y hay alertas en otras provincias

Foto: Web.
Foto: Web.

El streptococcus pyogenes (o del grupo A) es una bacteria que viene siendo vigilada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a que su notoria expansión comenzó en Europa en 2022. La preocupación en la Argentina, ahora, surgió a partir de un informe del Ministerio de Salud que dio cuenta de que este año ya causó un récord de 118 casos y 16 muertes.

Pese a que en términos absolutos esa cifra de casos no parece ser elevada, representa un aumento del 57 por ciento con respecto a la mayor notificada hasta ahora, en 2022, cuando hubo 75 casos en todo el año. Durante la pandemia, el volumen de casos graves había bajado, mientras que en 2019 llegó a sumar 55 infecciones.

El problema de esta bacteria no sucede cuando ocasiona su consecuencia más común, que es la faringitis, u otras enfermedades como la escarlatina, el impétigo o la otitis media. La gravedad mayor surge cuando se presenta como “enfermedad invasiva”. Eso ocurre cuando traspasa las defensas de su huésped y entonces puede ocasionar cuadros potencialmente mortales con un alto porcentaje de incidencia.

Según se informó en el Boletín Epidemiológico publicado este sábado, el estreptococo en cuestión causa 500.000 muertes anuales en todo el mundo. “Las personas pueden ser portadoras asintomáticas. La transmisión ocurre por contacto directo con una herida en una persona infectada o a través de gotitas eliminadas con la tos, los estornudos o al hablar”, dice e informe.

El período de incubación varía entre 1 a 3 días. “La faringitis se diagnostica mediante cultivos bacterianos y se trata con antibióticos. El tratamiento es la penicilina. Transcurridas las primeras 24 horas elimina la capacidad de propagación y permite la reincorporación a las actividades habituales”, explican Fiorella Ottonello, Abril Joskowicz y Florencia Pisarra, a cargo del informe.

Pero agregan: “En raras ocasiones, la infección puede conducir a una enfermedad invasiva, potencialmente mortal, como fascitis necrosante, síndrome de shock tóxico estreptocócico y otras infecciones graves, así como enfermedades posinmunes, como glomerulonefritis posestreptocócica, fiebre reumática aguda y cardiopatía reumática”.

¿De qué depende que este estreptococo tome un camino más amigable u otro más dañino? La respuesta aún no es demasiado concluyente, aunque hay algunas pistas. Una de ellas podría resumirse en el concepto de “factor gripal”. La OMS lo tradujo como “un aumento de la circulación de virus respiratorios y del riesgo de que se produzcan coinfecciones víricas, lo que puede aumentar a su vez el riesgo de desarrollar una enfermedad invasiva”.

Las investigadoras locales del Ministerio de Salud traspolaron esa explicación a la Argentina y la correlación parece más sinuosa: “En Argentina, el comienzo del incremento de casos a fines de 2022 coincide con un aumento de la circulación de virus respiratorios para el mismo año”.

Sin embargo, agregan que “no se observa esta relación en el inicio del año 2022 que registró también una elevada circulación viral, principalmente de virus influenza”. A la vez detallan que “de los casos fallecidos, en un caso se registró coinfección con SARS-CoV-2 y virus sincicial respiratorio. En los 15 restantes no está registrado el estudio de virus respiratorios”.

Otro dato que también se logró confirmar en Argentina es que los tipos circulantes de la bacteria (lo que para el Covid eran las variantes) siguen siendo los mismos que venían predominando históricamente desde 2018. El más prevalente es el llamado “emm1 secuenciotipo 28″, que en todo el mundo es frecuentemente asociado a enfermedad invasiva.

“Debido a la existencia de clones hipervirulentos dentro de los clones emm1, se realizó el análisis del viruloma de los aislamientos circulantes en nuestro país para la vigilancia y detección ante la aparición de un nuevo linaje”, explican las investigadoras. A partir de ese análisis concluyeron que no se ha detectado esa particularidad, por lo que en principio no existiría una mayor agresividad intrínseca de la bacteria.

En diciembre pasado, la Organización Panamericana de la Salud también había informado sobre la incidencia del estreptococo del grupo A en Uruguay. Allí se identificaron 21 casos hospitalizados, de los cuales 8 murieron: cuatro adultos de 69 a 79 años y cuatro chicos de 1 a 7 años.

Con respecto a los casos confirmados de infección invasiva en Argentina, las notificaciones fueron continuas a partir de la semana 41 de 2022 hasta el presente, con dos picos identificados: uno hacia el final del año pasado y otro en la actualidad. Los chicos menores de 10 años constituyeron el grupo de edad más afectado.

Ránking de incidencia nacional

Hasta ahora, 17 provincias notificaron casos confirmados de infección invasiva: Buenos Aires (35), CABA (9), Catamarca (1), Chaco (6), Chubut (10), Córdoba (2), Entre Ríos (4), Mendoza (4), Misiones (1), Neuquén (1), Río Negro (9), San Luis (1), Salta (1), Santa Cruz (2), Tierra del Fuego (10), Santa Fé (20) y Tucumán (2).

El Hospital Pedro de Elizalde durante un brote anterior del estreptococo, en septiembre de 2018. Foto: Lucía Merle

Las muertes ocurrieron en Buenos Aires (4), Chubut (2), Mendoza (1), Río Negro (2), San Luis (1), Santa Fe (3) y Tierra del Fuego (3).

Del total de casos fallecidos, un caso corresponde al evento “Meningoencefalitis bacterianas” y 15 casos al evento “Otras infecciones invasivas bacterianas”. De este último, los diagnósticos referidos más frecuentes han sido el shock séptico y la fascitis necrotizante.

Entre los muertos con diagnóstico confirmado de infección invasiva, sólo tres tenían comorbilidades: inmunosupresión por medicamento, inmunodeficiencia por enfermedad reumatológica y un caso con doble registro de comorbilidad con enfermedad cardíaca y alcoholismo.

El récord holgado de casos y muertes en Argentina se dio apenas transcurridos los primeros seis meses del año, por lo que todavía es una incógnita cómo puede llegar a progresar la curva, en función también de la sintonía sugerida por la OMS en la asociación que vincula la proliferación de la bacteria con los virus respiratorios.

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