29 de mayo de 2024

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Qué decidió hacer el Gobierno con el feriado del lunes 20 de noviembre por el balotaje

La vocera Gabriela Cerruti negó las versiones de que se iba a posponer la conmemoración del Día de la Soberanía. Un día antes, el domingo 19, se hará la segunda vuelta de las elecciones 2023 entre Sergio Massa y Javier Milei.

El domingo por la noche, apenas se confirmó que el 19 de noviembre se hará el balotaje presidencial entre Sergio Massa y Javier Milei, comenzaron a circular versiones de que el Gobierno iba a pasar el feriado del lunes 20 para evitar que el éxodo turístico impactara en la participación electoral.

La presunta iniciativa tomó aún más fuerza cuando este mediodía la agencia Télam difundió, en bases a fuentes oficiales, que el Gobierno lo estaba analizando. Sin embargo, esta tarde fue desmentido desde Presidencia.

“Ante las versiones que circulan sobre una posible modificación del feriado previsto para el próximo 20 de noviembre ante la coincidencia con la segunda vuelta electoral, el gobierno desmiente que eso esté siendo evaluado”, tuiteó la vocera presidencial Gabriela Cerruti.

La confirmación oficial de que el Gobierno no moverá el feriado se da luego de que el domingo se registra un ausentismo récord: votó el 77,6% del padrón, lo que representa el segundo nivel de participación más bajo desde que volvió la democracia sin contar los comicios de 2021, afectados por la pandemia de Covid.

Para el turismo, el fin de semana largo de noviembre es una fecha de peso, ya que tradicionalmente muchos turistas viajan aprovechando los primeros días de calor y hacen averiguaciones -o directamente cierran reservas- para la temporada de verano. El año pasado, por ejemplo, se habían movilizado más de 1,5 millones de personas.

La conmemoración corresponde al aniversario del 20 de noviembre de 1845, jornada histórica en la que se llevó a cabo la llamada Batalla de la Vuelta de Obligado.

La designación de este acontecimiento como “Día de la Soberanía Nacional”, fue impulsada por el historiador José María Rosa y establecida por la Ley N° 20.770 en 1974. En noviembre de 2010, durante la presidencia de Cristina Kirchner, el Poder Ejecutivo determinó por decreto que el cuarto lunes de cada mes de noviembre sería feriado nacional en conmemoración de la batalla y con el objetivo de fomentar el turismo.

En 2015, cuando se realizó el balotaje entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, se vivió una situación similar ya que la votación estaba pautada para el domingo 22 y al día siguiente caía el feriado. La resolución fue diametralmente opuesta a la que tomó ahora el Gobierno: Cristina Kirchner pasó el feriado del lunes 23 para el viernes 27.

La decisión fue anunciada por el entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en la sala de periodistas de la Casa Rosada. Allí afirmó que el motivo era “facilitar la concurrencia de todos aquellos que quieran participar del acto eleccionario”. Con esta medida, se logró contener el número de votantes, que sufrió apenas una merma menor: pasó de 81,07% en la general a 80,77% en la segunda vuelta que terminó con el triunfo del candidato de Cambiemos.

Un feriado con disputa histórica

El combate, en el que las tropas de la Confederación Argentina encadenaron sus barcos de costa a costa en el Río Paraná para resistir la invasión de la poderosa armada anglo francesa, fue objeto de debate historiográfico durante décadas.

Entre las diversas voces enfrentadas se han escuchado las de reconocidos historiadores y autores. Pacho O’ Donnell, por ejemplo ha considerado la batalla como “una de las dos mayores epopeyas de nuestra Patria (junto con el cruce de los Andes). Una gesta victoriosa en defensa de nuestra soberanía que puso a prueba exitosamente el coraje y el patriotismo de argentinas y argentinos, lamentablemente silenciada por la historiografía liberal escrita por la oligarquía porteñista, antipopular y europeizante, vencedora de nuestras guerras civiles del siglo XIX”.

En la vereda opuesta, Luis Alberto Romero expresó, en una columna publicada en Clarín en 2014: “Muchos argentinos han quedado envueltos en un mito que, comenzando por exaltar la ‘gesta heroica’ concluyó convirtiendo la derrota en victoria” (...) “El punto central del mito reside en la idea de que allí se defendieron los intereses nacionales. Pero en 1845 la nación y el Estado argentinos no existían”.

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