21 de mayo de 2024

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Tras las visitas autorizadas para ver a familiares internado con Covid aparece un vínculo con el vacunatorio VIP

Carla Vizotti, ministra de Salud de la Nación.
Carla Vizotti, ministra de Salud de la Nación.

Como en el anterior escándalo, otra vez es un supuesto amigo del Gobierno el que desnuda una realidad que se desconocía.

A medida que pasa el tiempo y aunque ya han transcurrido más de tres años desde que el primer caso de Covid se registró en Argentina, va saliendo a la luz nueva información que da cuenta de cómo se manejaron algunos aspectos de la pandemia. El último de la saga, anticipado por Clarín, fue que hubo familiares de internados que pudieron visitar a los enfermos antes de que el decreto oficial lo permitiera.

La noticia provocó gran indignación, sobre todo entre los familiares de muertos durante la crisis sanitaria que no tuvieron la oportunidad de despedirlos precisamente porque la cuarentena impuesta por el Gobierno lo impedía. Recién un decreto que tomó estado público el 31 de agosto de 2020 morigeró esa situación.

La familiar de un paciente que estaba internado con neumonía por Covid y luego murió, contó que por su desesperación ante no poder verlo movió cielo y tierra para lograr su objetivo. En esa empresa se cruzó con el oído de la por entonces secretaria de Acceso a la Salud del Ministerio, Carla Vizzotti, que según contó Brunoldi, le allanó el camino para que pudiera ingresar a la clínica.

Sylvia Brunoldi, presidenta de la Liga Argentina de Protección al Diabético (LAPDI), hizo un sincero agradecimiento de esa situación a la ahora ministra en un acto público que fue filmado. Luego habló con Clarín y en ningún momento admitió que esa situación podía tener algún viso de irregularidad.

Durante la charla con este medio se mostró defensora de la gestión de Carla Vizzotti, tal como había quedado en evidencia durante su alocución en el encuentro del Foro de Sociedades Científicas Argentinas, de Organizaciones de la Sociedad Civil y de Universidades. en el Centro Cultural Kirchner.

El desencadenante de la revelación le da cierto aire de familia con el escándalo del Vacunatorio VIP por el hecho de que, como se recordará, también fue un beneficiado por un funcionario del Gobierno -además de simpatizante- el que terminó poniendo en evidencia al benefactor.

En aquella oportunidad el periodista Horacio Verbitsky declaró en una radio que había llamado a su “viejo amigo Ginés” para vacunarse por fuera del esquema de turnos establecido, y que entonces lo terminaron convocando para completar ese trámite en el Ministerio de Salud. Luego, Ginés Gonzalez García desmintió que fuera amigo de Verbitsky.

No obstante, en ese caso hubo una actitud menos inocente. El periodista se adelantó a ventilar su caso particular cuando el Gobierno ya se había enterado de que Clarín estaba a punto de publicar una investigación sobre el tema, que iba mucho más allá de esa situación personal.

Tras la publicación de la investigación, el 19 de febrero de 2021 asumió como nueva ministra Carla Vizzotti, que hasta entonces era la virtual viceministra.

Vizzotti no hizo comentarios durante el acto en el CCK sobre el permiso que mereció la gratitud pública de Brunoldi. El comentario pasó de largo y los presentes siguieron hablando de otra cosa. Hubo un homogéneo espíritu de celebración por todos los actos surgidos de la actual gestión.

Luego, ante la consulta de Clarín, desde el Ministerio de Salud sólo se limitaron a informar oficialmente que ellos no autorizaban ese tipo de visitas, sino que eran las clínicas y sanatorios los que lo hacían.

Incluso relativizaron el valor del decreto 714/2020, que fue el que finalmente habilitó las visitas de familiares a pacientes que se estaban muriendo. No sólo eso: fijó un protocolo para que esa mecánica pudiera comenzar a implementarse de la manera más segura posible.

Sin embargo, desde el Ministerio dijeron que esa situación ya se daba de hecho y que la nueva norma no hizo más que oficializarlo. Los testimonios de otros familiares que no pudieron acceder a ese beneficio y de los centros de salud indican lo contrario: que antes del decreto era imposible acceder a ese tipo de visitas y que no había excepciones.

Desde el Sanatorio Anchorena, que fue donde ocurrió este episodio y donde Brunoldi dijo que al concurrir a ver a su marido vio que otros familiares también estaban presentes, todavía no hicieron declaraciones. Clarín intentó hablar con la dirección del centro de salud, dijeron que trasladarían la inquietud a las autoridades y no hubo respuesta.

Brunoldi dijo a Clarín que no recuerda cuántos días antes de la muerte del esposo logró ingresar a verlo, pero aseguró que pudo visitarlo en varias oportunidades en el tiempo que quedaba en el marco de los 30 días que estuvo internado. El hombre finalmente murió el 24 de agosto. Recién una semana después salió el decreto que empezó a ampliar el beneficio a toda la población.

Otro rasgo que emparenta el tema de las visitas a los internados con el vacunatorio VIP es la desesperación en una situación límite. Pero también hay una diferencia importante: con las vacunas se había organizado un operativo con un esquema claro de prioridades; con las visitas, según los testimonios recogidos por este medio, no había chance alguna de avanzar.

El gesto de Vizzotti agradecido por Brunoldi terminaría siendo, de alguna manera, el reconocimiento anticipado de que la situación impuesta por el Gobierno era insostenible, con un Estado que intentó extender hasta las últimas consecuencias las condiciones más duras de la cuarentena, aun cuando en los hechos esa realidad para algunas personas corría por otro carril.

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