El dólar agro “llegó tarde” y bodegas apuestas por otras alternativas para lograr rentabilidad en exportaciones

El dólar agro “llegó tarde” y bodegas apuestas por otras alternativas para lograr rentabilidad en exportaciones
Los envíos de vino siguen cayendo en picada.

La posibilidad de acceder a un tipo de cambio diferencial fue celebrada por los exportadores, pero rápidamente el valor quedó por debajo de las expectativas. Así, surgen nuevas estrategias para especular con un precio más alto de cara a los próximos meses. ¿De qué se trata?

El nuevo “dólar agro” no funciona como estaba previsto y han ingresado la mitad de los dólares que preveía el Gobierno. Esto es en parte porque los productores tienen dudas sobre el valor, frente al aumento constante del dólar oficial, y en parte porque existe una operatoria comercial en el mercado de futuros que les permite ganar un 25% más.

Según planteó el sitio IProfesional, el “rulo de la soja”, que consiste en vender en el mercado de futuros a noviembre y, al mismo tiempo, operar contratos de dólares para la misma fecha, implica que los productores se aseguran u$s 381 por tonelada, mientras que pueden rescatar el contrato futuro de dólares a un tipo de cambio de $483. Ahora bien, deben esperar hasta noviembre para completar la operación y con una inflación acumulada del 56% (si se mantuvieran constantes los niveles actuales), aun así ganarían frente a los $300 por dólar que propone el Gobierno.

Así, si bien los productores de las economías regionales, no pueden acceder de forma directa (con precios ya estipulados) a un mercado de futuros, los exportadores de soja “marcan la pauta”, y se comienza a ver cómo se opta por negociar contratos en la Bolsa, antes que aceptar un dólar diferencial que podría quedar retrasado al momento de cobrar las exportaciones.

Al respecto, Mario Bustos Carra, gerente general de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) y de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, comentó: “Hasta ahora, el tipo de cambio diferencial no se ha quedado corto, pero la expectativa general es que se puede producir una modificación en el tipo de cambio, no hay nada seguro, pero este Gobierno tampoco da señales claras, y algunos prefieren ir al mercado que jugar a cumplir con toda la parafernaria para acceder al dólar agro”.

De acuerdo con el referente del sector exportador, para las economías regionales, la resolución del dólar llegó un poco más tarde para las economías regionales que para las economías dependientes del maíz o la soja, en donde, por tratarse del tercer año en que pueden trabajar con un dólar diferenciado, “los mecanismos ya están mucho más aceitados”.

Para ellos (sojeros, por ejemplo), es la tercera vez que se encuentran con una resolución de este tipo y eso significa que, si sale el día 10, el día 11 pueden empezar a liquidar”, dijo. Por el contrario, hasta el día 2 de mayo, muchas economías tuvieron que esperar para ser incorporadas en la lista de producciones con “dólar agro”. “El durazno en lata entró el 28 de abril, y esa gente perdió un mes”, agregó.

En cambio, quienes piensan que en el “dólar futuro” habrá una mejor cotización que los $300 que se les ofrece hoy en día por cada dólar liquidado, prefieren ese mercado. “La elaboración del aceite de oliva ha empezado en estos días, junio, julio, y cuando se quieran acordar, los productores van a estar recibiendo el pago después de agosto cuando, puede ser que el dólar oficial llegue cerca de los $300″, comentó Bustos Carra.

Para el titular de la Cámara de Comercio Exterior, el “dólar agro vino a reconocer que el tipo de cambio oficial está atrasado”, y lo que están haciendo hoy los exportadores de maíz y soja termina por generar efectos en el resto de los exportadores. “Si un sojero prefiere el dólar futuro es porque realmente, la cosa, en algún momento, puede llegar a esos valores”, cerró.

¿De qué se trata, cómo funciona la operatoria?

Por su parte, la licenciada en Economía Elena Alonso, gerenta de la unidad de negocios financieros del Grupo Broda, explicó que los exportadores están vendiendo porque están altos los futuros, porque se predice una devaluación antes de las PASO, luego de eso, se espera que la devaluación se ajuste a la inflación. “Por eso, se está vendiendo hoy, es más beneficioso vender que liquidar”, comentó.

La especialista señaló que cualquiera puede “vender dólar futuro”. “Si uno ve que está sobrevaluado el dólar a futuro, puede vender dólares en lugar de comprar, y cualquier sector productivo puede aprovechar esa oportunidad”, agregó.

Mendoza no tiene Mercado de Futuros

Las productores de las economías regionales se encuentran en desventaja frente a esta posibilidad: no existe en Mendoza un mercado de futuros propiamente dicho, como sí ocurre en Rosario. Pero eso no implica que los exportadores no puedan recurrir a cierta “ingeniería”, para lograrlo.

De acuerdo con el economista y titular de la consultora Value International Group, Daniel Garro, la operación que se hace con la soja “no está desarrollada de esa forma en Mendoza”, a pesar que durante años se han realizado algunos encuentros para intentar lograr un Mercado de Futuros del Vino. “Lo que se hace es a nivel privado, se celebran contratos, a través de certificaciones de firma, y se comprometen a pagar un valor determinado”, comentó el especialista.

“Son pocos los que quieren hacerlo, pero los que tienen accionistas extranjeros, que están más acostumbrados a operar en la Bolsa, lo hacen. Pero, específicamente, sí se puede vender un producto y luego, hacer el contrato en el mercado de futuro de dólares (en donde además, está exento de sellos)”, agregó.

Garro insistió que “cualquiera que tenga un producto para exportar podría vender en futuros”, y Mendoza sería una plaza muy buena si tuviera su Mercado de Futuros, pero hay que avanzar mucho antes de llegar a trabajar como sucede en Rosario (Rofex). De todos modos insistió que, igualmente, “existen mecanismos, que apuntan a que los exportadores alcancen un tipo de cambio diferente, por encima del control de cambios que se impone con el dólar agro”.

Conviene esperar por un dólar más alto y ¿comprometerse a vender hoy?

El economista Jorge Day, del Ieral Mendoza (Fundación Mediterránea), planteó el tema desde dos puntos clave a considerar:

1) ¿Conviene? La clave está en cuánto aumentará el dólar oficial en siete o más meses. Si el exportador cree que la diferencia entre el dólar futuro y el dólar soja implica un aumento superior a la inflación en ese periodo, luego deberá resolver si puede demorar sus exportaciones.

2) ¿Pueden entrar las economías regionales? Sí, si pueden demorar sus exportaciones por 7 o más meses.

Sin embargo, aseguró que “no es tan sencillo”, aun salvando esa duda inicial, y será más difícil con los productos en frescos (aun cuando estén refrigerados). “El problema no es solo que se demoran las ventas, sino que además hay costos de tener almacenados los productos, y confiar que no caigan los precios en dólares”, cerró Day.

La logística: uno de los sectores más afectados por las restricciones de importación

El aumento de las restricciones a la importación en Argentina ha sido un tema recurrente en los últimos años. Desde una perspectiva logística, el impacto de estas restricciones se manifiesta en los costos, la calidad de servicios, constante escasez de productos y mayor competitividad. En este sentido, las empresas del rubro deben ser capaces de buscar soluciones progresivas y planes adaptados a la realidad.

“En general todo tipo de modelo restrictivo donde se limita la oferta tiende a generar una suba de precios por un efecto de mayor demanda que disponibilidad. En particular en nuestra actividad también afecta en forma directa la posibilidad de prestar servicios”, explicó Gabriel Garcia, Director de Operaciones de Celsur Logística.

“Por ejemplo la falta de unidades 0km para la renovación del parque de camiones no solo empeora la calidad del servicio sino que restringe la oferta aumentando el nivel de precios. La misma situación ocurre con insumos como neumáticos y repuestos; en el caso de los almacenes podemos detectar serios problemas para la renovación de parque de máquinas de movimientos para citar algunos casos”, agregó.

Asimismo, sumado a las medidas de restricción, la escasez de divisas por parte del BCRA, reduce enormemente las posibilidades de importación autorizadas, lo que afecta la reposición de mercadería, genera distorsiones en la administración de los stocks ya existentes y en la gestión comercial de la cadena de suministro. En este contexto, los especialistas consideran que no queda otra estrategia de selección y administración que en definitiva elegir lo esencial y productivo sobre los bienes suntuarios por ejemplo, pero se trata de “elegir el menor de los males” .

Frente a toda la problemática, afirmaron desde la consultora, las empresas logísticas deben ser capaces de administrar la escasez de manera inteligente. Para ello, es fundamental contar con planes de mantenimiento preventivo y correctivo que permitan maximizar la vida útil de los equipos y minimizar el riesgo de fallos.

“Igualmente, es importante considerar la posibilidad de sustituir los productos importados por opciones locales aceptables en la medida de lo posible, lo que puede reducir la dependencia de las importaciones y mitigar los efectos de las restricciones a la importación en la logística empresarial. De esta manera, las empresas logísticas pueden adaptarse a las condiciones del mercado y mantener su competitividad en un entorno económico desafiante”, detallaron desde Celsur.

Sin duda, el sector logístico enfrenta grandes desafíos similares a las mismas dificultades que vive que el país, como: lograr una industria local competitiva en costos y servicio para avanzar sobre mayor disponibilidad nacional, además de lograr una economía equilibrada en término de disponibilidad de dólares que permita planificar un modelo de negocio sostenible en el tiempo. De esta forma, no solo la logística se ve afectada por las actuales complicaciones, el consumidor final puede ver limitadas sus opciones y la calidad de los productos a adquirir.

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