23 de abril de 2024

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Importaciones y vitivinicultura: el perro que se muerde la cola

Importaciones, faltantes complican a los productores.
Importaciones, faltantes complican a los productores.

La falta de semillas para la nueva temporada complica a los productores. Los vitivinícolas también tienen faltantes.

Los datos y testimonios de los productores son preocupantes. Tienen miedo. La restricción a las importaciones está afectando seriamente el ingreso de semillas específicas para producir alimentos en Mendoza, muchos de ellos exportables. También se ve afectado el ingreso de fertilizantes y otros insumos necesarios. Esta situación impacta a los productores de hortalizas como el tomate y la zanahoria, así como también a la vitivinicultura y fruticultura.

Un productor y exportador mendocino comentó: “Massa quiere importar frutas y verduras, pero no nos permite importar las semillas para que las produzcamos”. La actitud de la Nación genera una contradicción: buscan frenéticamente bajar los precios y generar empleo local, pero no brindan los insumos necesarios para quienes trabajan en el campo hagan lo que se saben: producir. Esto se parece al perro que se muerde la cola.

Contenedor, exportación
Contenedor, exportación

Además de los problemas generales del país, como la inflación, los productores se enfrentan ahora a la escasez de productos e insumos importados, lo cual juega un papel fundamental para aquellos que se están preparando para la próxima cosecha. Si bien agosto, mes en el que se inicia la nueva temporada, parece lejano en principio, muchos se preguntan si tras las elecciones primarias (PASO) y en un escenario de resultado adverso para el oficialismo nacional, una devaluación abrupta podría complicar aún más el escenario.

En las calles, aquellos que obtuvieron ingresos de la venta de frutas, uvas u hortalizas este año buscan protegerse de la inflación. Mientras tanto, aquellos que cuentan con cierto capital restante han optado por comprar insumos para asegurarse de tenerlos al inicio de la nueva temporada.

Al parecer, Argentina siempre plantea un desafío nuevo. Un informe que se dio a conocer esta semana por Coviar estima que la carga impositiva total del sector vitivinícola en su conjunto es del 61,8%; en tanto, para el sector primario es del 49,9%. Este dato alarma.

Los productores de la región y principalmente los de esta economía regional están frente a un panorama incierto. Sin hoja de ruta. Ya no solo por la inflación y los altos costos, sino que la restricción de las importaciones está generando que aquellos que tienen que apostar para poder exportar el producto el año que viene estén evaluando seriamente en qué invertir.

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