17 de abril de 2024

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Según investigación internacional, Hamás recauda millones a través de fundaciones “benéficas”

En la imagen, un niño gazatí ofreciendo una donación familiar al grupo terrorista durante una colecta en la Franja entre los civiles en 2006.
En la imagen, un niño gazatí ofreciendo una donación familiar al grupo terrorista durante una colecta en la Franja entre los civiles en 2006.

A partir de la guerra, Israel y dieciséis naciones, entre ellas Alemania, Gran Bretaña y Canadá, establecieron grupos de trabajo dedicados a rastrear las actividades financieras de Hamás.

Su entramado financiero es complejo y opaco, y sus raíces se extienden mucho más allá de la Franja de Gaza. Hamás, la organización terrorista que llevó a cabo la masare más cruenta de los últimos tiempos en el mundo, es un paria financiero, sometido desde hace décadas a sanciones y sin acceso al sistema internacional bancario.

Sin embargo, como pudo demostrar el pasado 7 de octubre cuando atacó a Israel con miles de cohetes, drones y otros equipos tecnológicos, el grupo criminal no parece estar escaso de recursos. Y éstos tienen varias vertientes, entre las que encontramos países como Irán, que abiertamente muestra sus relaciones con Hamás; Corea del Norte, que recientemente se demostró que está enviando armas al grupo; Rusia, que proporciona esquemas de telecomunicaciones como la plataforma Telegram, mediante la cual los líderes y referentes del grupo organizan ataques y difunden su propaganda o Qatar, donde sus máximos responsables viven como millonarios mientras en Gaza la población civil está sumergida en la más pronunciada pobreza.

Como “organización política y social”, recauda impuestos y recibe ayuda internacional de gobiernos extranjeros afines y de organizaciones caritativas, pero -como demuestran los ataques del 7 de octubre- también ha podido acceder a material militar de forma “legal”.

El grupo islamista tiene, además, una oscura cartera internacional de inversiones que utiliza, a menudo, las criptomonedas como vehículo para sortear las sanciones internacionales. Por otra parte, se calcula (según los últimos seguimientos) que Hamás está recibiendo entre 9 y 12 millones de dólares al mes por donaciones vía internet, en su mayoría a través de entidades disfrazadas de “benéficas” y en “apoyo” al pueblo palestino.

(En las últimas horas, se conocieron imágenes de civiles protestando por el centro de Gaza, pidiendo que Hamás libere a los rehenes israelíes y detenga la guerra).

Gaza, donde según la ONU existe una tasa de desempleo del 45% y un 80% de su población requería ayuda humanitaria antes de la guerra, está sometida a un nivel impositivo bastante alto, que es otra de las formas de recaudación del grupo terrorista que gobierna la Franja desde que se hicieron con el poder asesinando a sus opositores.

Continuando con la red de financiamiento, según la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (OFAC, por sus siglas en inglés), Hamás cuenta con una Oficina de Inversiones internacional con bienes que se estiman en los US$500 millones.

Esta red contaría con empresas en países como Sudán, Turquía, Arabia Saudita, Argelia y Emiratos Árabes Unidos, según la OFAC, que considera que el Consejo de la Shura y el Comité Ejecutivo de Hamás, sus máximos dirigentes, controlan y supervisan esta cartera de inversiones.

Sumado a esto, una investigación publicada por The Jerusalem Post descubrió lo que parece ser una red de varias organizaciones sudafricanas y compañías de testaferros profundamente involucradas en la financiación de actividades de Hamas a través de la Fundación Al-Quds. La Fundación Internacional Al-Quds (también conocida como Instituto Internacional Al-Quds o QII) fue establecida en Beirut en 2001 por miembros de Hamás para recaudar fondos para la organización terrorista a través del disfraz de la caridad.

Pero no conformes con este entramado, Hamás también realiza colectas entre los propios civiles de Gaza, que donan bienes personales o joyas familiares durante campañas en las que prometen “erradicar a Israel de la faz de la Tierra”, como rezan sus líderes en sus medios de propaganda y en las proclamas públicas en la Franja.

Al día de la fecha se desconoce el volumen total de dinero que está recibiendo la organización terrorista, pero se calcula en cientos de millones de dólares mensuales.

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