23 de abril de 2024

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El Niño, la nueva temporada y la falta de recursos

La plaga de la lobesia botrana puede ser una grave consecuencia de un año con más precipitaciones. - Foto: Archivo / Los Andes
La plaga de la lobesia botrana puede ser una grave consecuencia de un año con más precipitaciones. - Foto: Archivo / Los Andes

La llegada del fenómeno climático puede traer aparejado un grave problema para la vitivinicultura.

La alta probabilidad de un fenómeno de El Niño para la próxima temporada pone nuevamente en el tapete algunas amenazas para la vitivinicultura. Si bien es temprano, lo cierto es que ya se está delineando la estrategia para tratar de conseguir fondos nacionales destinados a combatir la plaga de Lobesia botrana. Es que tras una mala temporada, es vital conseguir financiamiento para encarar lo que viene, perder productividad por esta plaga no debería ser tema de discusión. Pero las dudas sobre el financiamiento siempre están y los reclamos a la Nación, también.

A la difícil situación económica por la que atraviesa el sector vitivinícola de Mendoza se agrega una preocupación adicional. Tal como se conoce, la cosecha anterior fue considerablemente baja, lo que ha dejado a muchos productores con dificultades para cubrir los gastos operativos. Es cierto, el precio del vino en el mercado de traslado aumentó considerablemente, pero ese número en la mayoría de los casos no alcanza para cubrir las pérdidas. Por lo tanto, ante una temporada en donde existen probabilidades de mayores precipitaciones, es de esperar que a muchos productores les “cueste” contar con los recursos suficientes para llevar a cabo los tratamientos fitosanitarios requeridos preventivos para evitar enfermedades criptogámicas.

Por lo tanto, es otra amenaza que se cierne sobre el negocio y que sigue poniendo en riesgo la subsistencia de muchas explotaciones vitivinícolas en la región, que hoy ya penden de un hilo.

Ante este panorama, es fundamental que las cámaras gremiales y el Estado trabajen en conjunto para encontrar soluciones viables y que lleguen a tiempo. De nada sirve quejarse en noviembre o diciembre, cuando hay poco por hacer.

La falta de inversión en la protección de los cultivos que deben ser altamente productivos y la ausencia de recursos para los productores podría llevar a una nueva baja cosecha de vid en Mendoza, con consecuencias económicas y sociales, probablemente, lamentables.

Nadie quiere más viñedos sin producción o en estado de abandono, pero es necesario comenzar a trabajar para que las unidades productivas no sólo puedan sobrevivir, sino además generar una producción capaz de sostener los costos y también de darle rentabilidad al productor. Preveer resulta muy necesario, en este escenario.

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