27 de mayo de 2024

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Se complica la poda de viñedos por los precios y la baja cosecha

Aunque no faltaría gente, sí se está produciendo una negociación entre productores y trabajadores por el precio, después de la baja cosecha.

Con la llegada de los primeros fríos, después de un otoño que venía siendo bastante benévolo, comienzan a realizarse las labores de poda. Para los productores vitivinícolas inicia, como todos los años, la búsqueda de personal calificado para la tarea. En 2023, sin embargo, enfrentan la dificultad de un incremento de alrededor del 100% en el valor de la mano de obra, pero con una merma importante en la producción.

El presidente de la Cámara de Agricultura Industria y Comercio de Tupungato, Sebastián Lafalla, indicó que los primeros fríos fuertes se registraron el fin de semana largo del 25 de mayo, por lo que recién está empezando la poda con algunas variedades y en ciertas zonas.

En cuanto a la disponibilidad de personas para realizar la tarea, indicó que cuesta encontrar y que los valores por hilera se definen en función del jornal diario que se acuerda. Sin embargo, indicó que la suba ha sido de alrededor del 100% y que hoy no se paga menos de $5 mil el día, cuando el año pasado se pagaba de $2.500 a $2.800.

Sin embargo, sumó que es difícil dar con personas que se comprometan con el trabajo y, al haber poca cantidad, la labor se encarece y se termina pagando un 30% a un 40% más del valor habitual del jornal. Por otra parte, Lafalla manifestó que es habitual que se retiren a las dos de la tarde, después de haber concretado la tarea acordada, cuando antes los buenos podadores aprovechaban esa paga más alta por hilera para trabajar unas horas más y llevarse una diferencia.

La principal dificultad que enfrentan los productores, señaló, es que, si bien el precio de la materia prima también ha tenido un ajuste similar en el último año, la cosecha ha sido sustancialmente menor, de la mitad en promedio, por lo que la situación es complicada. En este sentido, planteó que hay muchos viticultores que han arrancado los viñedos para dedicarse a cultivos anuales, de ciclos cortos, porque el cultivo de vid ya no es negocio.

Foto: Marcelo Rolland / Los Andes
Foto: Marcelo Rolland / Los Andes

El gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Mauro Sosa, comentó que, en esa zona, recién se está empezando la poda y que, en principio, no faltaría mano de obra. Es que, debido a la afectación por las contingencias climáticas, la posibilidad de realizar labores culturales es muy dispar.

Pero indicó, como particularidad de este año, que los viticultores que ya han arrancado con esta tarea están manifestando que el comportamiento de los trabajadores es muy errático. Como pretenden un precio que no está acorde con las posibilidades de los productores, ya que implica un costo importante, acuden al viñedo un par de días y luego no vuelven, con lo que se hace necesario salir a buscar otras personas y se genera una especie de “paritarien las fincas”.

Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argetinas (Acovi), explicó que la disponibilidad de mano de obra suele ser un problema, tanto al inicio de la poda como cuando empieza la cosecha. Esto, porque involucra una negociación en la que los trabajadores pretenden ganas más de lo que es razonable. Por otra parte, indicó que se sostiene la dificultad de que muchos de los que tienen planes sociales no quieren trabajar de manera formal, por temor a perder la cobertura.

En cuanto a lo que está sucediendo estos días en la zona Este, manifestó que mucha gente espera las primeras heladas, que aún no se han producido, pero como ya ha empezado junio, tampoco de puede seguir esperando mucho más. De ahí que ya haya empezado la tarea, pero lo fuerte comenzará en unos días más.

Ruggeri detalló que los valores son muy heterogéneos, dependiendo del tipo de poda y la zona. Pero mencionó que en el Valle de Uco se está pagando unos $7 mil a $8 mil por día, mientras que en la zona Este el jornal por día ronda los $5 mil a $6 mil. Y acotó que la cantidad de hileras que se completan es variable, según la modalidad de la tarea.

Si bien hay empresas que dan el alta provisoria por el tiempo que dura la labor, hay productores que se ven obligados a tomar gente que trabaja de modo informal, porque no quiere ser registrada. En tanto, las compañías que tienen cuadrillas formalizadas pagan hasta un 80% más del valor del jornal diario.

Foto: José Gutierrez /  Los Andes
Foto: José Gutierrez / Los Andes

Y si bien se podría pensar que después de una temporada con tantas contingencias -heladas tardías y tempranas, granizo y olas de calor- la poda podría resultar menos laboriosa, Ruggeri, quien es ingeniero agrónomo, resalta que, aunque es cierto que va a haber menos plantas, cuando han sido afectadas hay que reestructurarlas: cortar un brazo seco -lo que lleva más tiempo- o llevar el brote a determinada altura (porque apareció por debajo). No sólo es más trabajoso, sino que se necesita mano de obra un poco más calificada que cuando la situación es normal.

Eduardo Córdoba, presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza, sumó que el acceso a trabajadores para la poda es variable según la zona y que en los lugares alejados se complica, porque se depende de los cuadrilleros, que son personas que tienen movilidad y pasan a buscar a las personas por los barrios, para llevarlos a las fincas (y, por supuesto, sobran por ese traslado).

Detalló que el monto que se paga por hilera depende de si es parral o viña baja, de la extensión y de su vigor. Asimismo, indicó que la poda incluye dos tareas y que, por lo general, el podador va marcando con un tijerón, para que después pase el ayudante, que es quien tironea para soltar el sarmiento que se suele quedar enganchado por los zarcillos.

Córdoba indicó que, como él tiene su propiedad en San Martín, cerca de dos barrios, se acerca gente a buscar trabajo, tanto de poda como de atadura, porque en el invierno no hay muchas tareas para realizar. Y que el valor que se paga es de unos $3.800 por día, mientras que la cantidad de hileras que se completa depende de cada viñedo y en qué condiciones se encuentra.

El viticultor expresó que recién se está comenzando y que “siempre cuesta poner la máquina en movimiento, sobre todo en las zonas más alejadas”. Pero después, los trabajadores más conocidos ya han tomado tareas y “viene el apuro porque se acerca el brote”.

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