Acusaciones cruzadas por destrucción parcial de una represa en el Donbás

Acusaciones cruzadas por destrucción parcial de una represa en el Donbás
La represa de Kajovka luego de las detonaciones que destruyeron una parte de su infraestructura, inundando varias ciudaddes en torno al río Dniéper en el óblast de Jersón.

La represa de Kajovka, ubicada en los óblast rusos al sur del territorio ucraniano, sufrió detonaciones que liberaron parte del agua del río Dniéper, inundando varias ciudades.

Moscú y Kiev se culparon mutuamente de ser responsables de la enorme rotura abierta en la represa de Kajovka, en la región de Jersón (sur), anexionada por Rusia el pasado septiembre luego de la celebración de referendos en una región mayoritariamente de habla rusa.

Según Kiev, “unas 16.000 personas se encuentran en zona crítica”, amenazada de inundación. “Hasta ahora, 24 localidades en Ucrania han sido inundadas. El ministerio del Interior ya ha evacuado a unas mil personas. La evacuación continúa”, dijo el ministro del Interior ucraniano, Igor Klymenko a la televisión ucraniana.

Por su parte, Moscú estimó que 14 localidades, en las que residen “más de 22.000 personas”, se encuentran en situación de riesgo, si bien el panorama está “enteramente bajo control”. La represa de Kajovka y su central hidroeléctrica son controladas por Rusia desde las primeras horas del conflicto que empezó el año pasado.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, convocó una reunión de su Consejo de Seguridad Nacional por lo que calificó de “ataque terrorista” y su ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La OTAN también culparon a Rusia de los daños en la represa de Kajovka, y el jefe de la Unión Europea (UE) , Charles Michel, lo calificó de “crimen de guerra”. El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que la destrucción es “indignante” y “pone en peligro a miles de civiles y causa graves daños medioambientales”.

Imagen de las inundaciones en Nova Kajovka, divulgadas por la agencia rusa TASS.

Rusia, sin embargo, aseguró que la represa fue parcialmente destruida por “múltiples ataques” procedentes de las fuerzas ucranianas. Según el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, la destrucción fue el resultado de un “sabotaje deliberado de la parte ucraniana”. La represa, construida en la era soviética, se asienta sobre el río Dniéper, que suministra agua de refrigeración a la central nuclear de Zaporiyia, bajo control ruso. La inundación reavivó los temores por la seguridad de esta central, situada a unos 150 kilómetros de la represa.

El director de la planta instalado en Rusia, Yuri Chernichuk, dijo que “por el momento, no hay ninguna amenaza para la seguridad”. Según Chernichuk el sistema de refrigeración por agua no está en contacto directo con el entorno exterior y puede rellenarse a partir de fuentes alternativas.

Ucrania, al contrario de lo que la propia OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) afirmó sobre la ausencia de peligro para la planta, dio la voz de alarma. “El mundo se encuentra de nuevo al borde de una catástrofe nuclear, porque la central nuclear de Zaporiyia perdió su fuente de refrigeración. Y este peligro crece ahora rápidamente”, declaró el asesor presidencial ucraniano Mijailo Podolyak.

La destrucción parcial de la represa se produce en medio de crecientes especulaciones sobre una inminente contraofensiva de Ucrania, que no ha dado información al respecto, ya que todos los ataques de las últimas semanas por parte de las tropas de Zelenski no se centran en objetivos militares rusos, sino en poblaciones civiles dentro y fuera del territorio ucraniano.

Esto, sumado a que la represa de Kajovka, construida en la década de 1950, en plena la época soviética, tiene un valor estratégico ya que suministra agua al Canal de Crimea del Norte, que nace en el sur de Ucrania y atraviesa toda la península de Crimea, bajo control ruso desde 2014, indicaría que es más “beneficioso” para el bando ucraniano destruir infraestructura civil en regiones prorrusas, ya que han sufrido pérdidas materiales enormes, como la destrucción de varios sistemas Patriot, toneladas de municiones y la inutilización de varios sistemas de misiles HIMARS, que habían sido provistas por la Alianza para la largamente postergada “contraofensiva”.

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