17 de abril de 2024

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Derrumbe financiero global y su impacto en la Argentina

La turbulencia en los mercados agrega incertidumbre a una situación crítica a causa de la sequía y una inflación de más de 100%.

El Banco Nacional Saudita (SNB) anunció que, por motivos regulatorios, dejaría de comprar acciones del Credit Suisse y las acciones del banco de Zurich cayeron hasta 26%.

Desde hacía semana había rumores en los mercados sobre el retiro de fondos del Credit Suisse y se intensificaron después de la caída del Silicon Valley Bank en California que encendió las luces rojas del tablero financiero internacional y desató una crisis que, todo indica, recién está comenzando.

Hay un dato que puede servir para fijar el marco de referencia sobre lo que está pasando: en la crisis de 2008 (caída de Lehman Brothers) la punta de lanza fue el retiro de fondos de la Washington Mutual (WaMu) hasta entonces la mayor caja de ahorro de los Estados Unidos.

Lehman Brothers.
Lehman Brothers.

A la WaMu le retiraron US$ 16.700 millones en el término de 10 días. Al Silicon Valley Bank(SVB) le sacaron US$ 42.000 millones en 10 horas. La caída fue acelerada y en picada.

Los tiempos financieros son mucho más cortos y las respuestas del gobierno de los Estados Unidos también lo están siendo.

El domingo el gobierno de Joe Biden y la Reserva Federal dispusieron la garantía total de los depósitos, hasta el viernes del 100%, sólo hasta los US$ 250.000 para los depositantes del SVB.

La primera reacción de los ahorristas fue de calma pero con grados de libertad. Con el correr de las horas se registró en ese país un traslado de activos desde bancos relativamente más chicos hacia los más grandes.

Joe Biden garantizando el dinero de los bancos.
Joe Biden garantizando el dinero de los bancos.

Simultáneamente, en los mercados comenzó a consolidarse la expectativa de que el proceso de suba de la tasa de interés en Estados Unidos había llegado a su fin.

La tasa de interés de referencia que fija la Reserva Federal tuvo un alza acelerada desde marzo del año pasado, cuando llegó a su fin la política de “tasa cero” que, con algún período de rebote suave, había arrancado en 2008 al calor del miedo por la caída de Lehman Brothers.

La tasa arrancó en cero en marzo 2022 y actualmente está en 4,75% anual en un. raid alcista pronunciado y apoyado en las declaraciones del jefe de la Reserva Federal, Jerome Powell, que venía ratificando su decisión de seguir subiéndola para ser más duro contra una inflación de 6% anual.

En el mercado las apuestas ahora son 100 a 1 a que la Reserva Federal abandonará la política de aumento de la tasa para atemperar las tensiones sobre un sistema financiero que venía apalancado al calor de una cantidad fluida de dinero y que ahora debe adaptarse a un cierre del cinturón.

La Reserva Federal (FED) quiere que la inflación interanual llegue al 2%. (Foto / AP)
La Reserva Federal (FED) quiere que la inflación interanual llegue al 2%. (Foto / AP)

El sistema financiero estadounidense empezó a sentir ruidos y el dinero acelera sus movimientos en un mundo potenciado por la tecnología, los algoritmos y los sistemas con alertas de pérdidas extremadamente sensibles.

¿Y en medio de la corrida cómo queda la Argentina?

Ningún país emergente queda al margen de un derrumbe financiero y, en el caso argentino, la particularidad es que ya lleva años sin poder acceder al mercado internacional de crédito.

La caída de entre 2 y 3% de los bonos y de hasta 10% en las acciones argentinas que cotizan en el exterior se cristalizan en una tasa de riesgo país de más de 2.400 puntos, Argentina pagaría el crédito 24% más caro que EE.UU., una enormidad.

El miércoles negro después de la caída del SVB y del temblor sin tiempo de finalización del Credit Suisse ensombrece más el panorama financiero para la Argentina que enfrenta el serísimo problema de la sequía.

El agro argentino
El agro argentino

El temblor financiero global agrega incertidumbre a un sector externo argentino que ya pronostica una pérdida de ingresos de unos US$ 20.000 millones este año por la caída de la producción agropecuaria.

Ya se preveían menos dólares por las exportaciones y ahora se abrió un tiempo de incertidumbre hasta poder ver la respuesta de la Reserva Federal sobre el sendero de la tasa de interés y la asistencia a un sistema financiero como el estadounidense al que la calificadora Moody´s le bajo la nota de confianza.

Por si la sequía y el derrumbe financiero global y una inflación anual de más de 100% fuesen poco, en las últimas horas comenzaron a escucharse voces desde el kirchnerismo sugiriendo que el Gobierno no debería cumplir con la meta de bajar el déficit fiscal este año a 1,9% del PBI comprometida con el Fondo Monetario Internacional.

Sergio Massa Ministro de Economía de Argentina junto a Kristalina Georgievadel FMI
Sergio Massa Ministro de Economía de Argentina junto a Kristalina Georgievadel FMI

El cumplimiento de la meta fiscal constituye uno de los indicadores tendientes a recomponer algo del bajo nivel de confianza en la gestión del Gobierno pero no todos están de acuerdo en el oficialismo.

La vieja idea de parte de la Argentina de que incumplir los acuerdos no tiene costo vuelve al ruedo en momentos de crisis, aun cuando la sequía no es responsabilidad del Gobierno.

En teoría, la sequía podría ser un argumento para solicitarle al FMI financiamiento adicional y transitorio para enfrentar sus consecuencias pero sería difícil que lo obtenga un Gobierno con historial de amenazas sobre incumplimientos.

La crisis financiera global está en desarrollo y a la Argentina la toma en medio de una carrera sensible en el intento de tratar de estabilizar algo en medio de un profundo desequilibrio de precios relativos en el que el atraso del dólar es uno de los capítulos principales.

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