05 de junio de 2024

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El impacto de la suba del dólar en el mercado de la cocaína y la marihuana

La devaluación del peso contra el “blue” generó problemas con los pagos entre narcos locales y productores de Bolivia y Paraguay. Por eso, ingresaría menos droga y los vendedores que tienen stock eligen no venderlo. O lo hacen a precios desorbitantes.

Era una entrega de 100 kilos de cocaína “en consignación”. La organización boliviana, la parte vendedora, y la familia rosarina, los compradores, acordaron 5.500 dólares por kilo.

La mercadería se distribuyó en decenas de bunkers y se fraccionó en dosis de 1 y 0,5 gramos. Se decidió un precio y los consumidores comenzaron a comprar. Obviamente que en pesos. A las dos semanas surgió el primer imprevisto del negocio: una corrida bancaria hizo que el dólar se disparara y los números dejaron de ser rentables. La deuda prácticamente se volvió impagable.

Los rosarinos pidieron renegociar y los bolivianos se negaron. Los compradores decidieron no pagar un solo peso y atenerse a las consecuencias. No fue la primera ni la última vez que el mercado narco argentino –ilegal y criminal– sufrió los mismos problemas que los comerciantes argentinos, que están dentro de la ley.

La semana del 20 de octubre, a 48 horas de las elecciones, una parte de la economía argentina se paralizó. No había precios para autos, alquileres ni casas. Hasta los pequeños comerciantes prefirieron no vender cualquier insumo dolarizado o que dependiera del dólar. Las cuevas y financieras, abastecedoras del dólar blue, compraban billete pero no vendían.

En el mundo del narcotráfico nacional se presentó un escenario similar: “Fuera de servicio”, publicó uno de ellos en su estado de Whatsapp. “Como no hay precio del dólar, no existe manera de ponerle precio para el consumidor final”, le explica la persona a Clarín.

Las dos drogas más consumidas en Argentina son la cocaína y la marihuana. Los llamados “productores” –en la jerga narco, las organizaciones bolivianas y paraguayas– se encargan del cruce al país. La cocaína al por mayor, negocio de los bolivianos, siempre cotizó en dólares. En cambio, las toneladas de marihuana paraguaya mantuvieron su precio en pesos. Pero la inflación y la devaluación del peso argentino están siendo motivo de cambios en la industria narco. Y de nuevos problemas.

Una semana después de las elecciones, y con un dólar blue a 980 pesos, hoy es prácticamente imposible comprar marihuana paraguaya en Argentina. Nadie ofrece, todos preguntan quién tiene. El mercado sigue parado.

“Nosotros acordamos hoy que me pagas 50 mil pesos, ponele, pero me pagas en 15 días, en 15 días esos 50 mil valen mucho menos. Eso pasa”, le explicó un proveedor paraguayo a un mayorista argentinos por estas horas.

Históricamente el negocio funcionó así: los extranjeros cruzaban y transportaban cargamentos hasta el destino acordado. Los argentinos pagaban un tercio de la carga, recibían la mercadería, la distribuían y, mientras se vendía, dos paraguayos alquilaban un hotel y se quedaban entre dos y cuatro semanas a la espera de la cancelación de la deuda.

La solución que plantean los paraguayos es dolarizar precios. Se habla de 70 dólares por “paquete” (kilo) o dos por 100, todo según la cantidad. Sus clientes argentinos les dicen que “están locos” y ellos responden que “los brasileños pagan ese precio”. Que si no les gusta, siguen con sus negocios cariocas. Por el momento no están enviando nada hacia nuestro país. Mientras tanto los pocos argentinos que guardan stock piden precios desorbitantes: 70 mil pesos por 250 gramos, u 8 mil por los 25, según algunas consultas de este diario.

“El problema de todo es que el consumidor final tiene pesos. Y cuesta cubrir un producto que se paga en dólares. Cuando el dólar sube, el gramo de la cocaína tiene que subir. Si no es muy difícil volver a comprar el kilo. El narco es como el cambista de dólares: especula mucho. A veces prefiere no vender”, explica alguien del ambiente, refiriéndose al comercio de la cocaína.

En realidad el problema solo lo tienen los que compran en dólares y revenden en pesos. En el medio hay un montón de “jugadores” que hacen sus maniobras en moneda extranjera. En Rosario, por ejemplo, el gramo de cocaína podía costar 9 mil pesos antes de las elecciones. Pero nadie vendía, porque los cambistas de dólares no querían desprenderse de billetes. Sin precio del dólar, nadie sabía cómo cobrar sus dosis de cocaína. El viernes, post triunfo de Sergio Massa, la misma bolsita de 1 gramo cotizaba a 12 mil.

“Solo en Argentina existe una situación así, que vendas algo y tengas que ir a cambiar billetes”, dice otro de los consultados, con contactos de “colegas” internacionales. Y agrega, con ironía: “lo peor es que la plata de todo este negocio sale del pobre consumidor, que hace el esfuerzo para poder comprar, y que gana en pesos”. En Buenos Aires, la situación es similar. En barrios de clase media “el g”, como se le dice en la jerga al gramo, pasó de 6 mil a 9 mil en los últimos meses.

Otros micronarcotraficantes, para no perder ventas, aumentaron un poco menos sus precios. Pero ofrecen productos de 0,9 o 0,8, o “estiran” su mercadería con fármacos.

Marihuana paraguaya: un negocio ilegal que dejó de ser rentable

Volviendo a la marihuana, el boom del autocultivo hizo que las producciones del “prensado” paraguayo, conocida como “la marihuana de los pobres”, comenzaran a bajar. Hace años. La clientela que lo busca y no lo encuentra en estos días es la de las villas y los fumadores “grandes”. Que se criaron fumándolo y no lo cambian por nada.

“Se aproxima su muerte...”, agrega una de las fuentes. Y explica que no se debe a la cantidad de sus últimos fans, sino al problema del “volumen” en base a la economía argentina. Si cada kilo se vende a 70 dólares, deben cruzar y transportar 3.000 en un camión para generar 210 mil dólares. El precio se debe a la economía argentina. En tierras guaraníes se dice que si lo venden a 100 dólares, ningún traficante lo comprará para venderlo a 130 mil pesos.

Como los números no les cierran, ahora quieren priorizar sus cultivos de “flores”. Venden cada kilo a 600 dólares. Y con 350, generan la misma recaudación que con 3.000 del “prensado”. ¿Será por eso, entonces, que nadie consigue en Buenos Aires y las grandes urbes argentinas?

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