Inédito: dos Comisiones inician la evaluación ambiental a la par de los proyectos Hualilán y Los Azules

Inédito: dos Comisiones inician la evaluación ambiental a la par de los proyectos Hualilán y Los Azules
El proyecto Hualilán en Ullúm.

No hay antecedente de que tanto la CIEAM como la CEMAM hayan comenzado al mismo tiempo la evaluación de un Informe de Impacto Ambiental para la etapa de producción minera. La primera lo hará con el Proyecto Los Azules y la segunda con el aurífero Hualilán que el miércoles presentó el IIA al Gobierno sanjuanino. Desde el ministerio de Minería afirman que “no se quedaron dormidos”.

En la historia de la nueva minería metalífera que se inició en la Provincia de San Juan con la mina Veladero (comenzó a producir metal doré hace diecisiete años), no hay registro de que ambas Comisiones empezaran a evaluar un Informe de Impacto Ambiental de forma paralela. Esto sucederá ahora porque la CEMAM (Comisión Evaluadora Multidisciplinaria Ambiental Minera) tendrá la tarea de evaluación del Proyecto Hualilán, ubicado en el departamento Ullúm, mientras que la Comisión Interdisciplinaria de Evaluación Ambiental Minera (CIEAM) hará lo propio con el Proyecto Los Azules, uno de los mayores activos de cobre sin desarrollar del mundo que se explora en Calingasta.

El Informe de Impacto Ambiental de Los Azules que trabajó la empresa Knight Piesold.

¿Por qué a la par?

Es que la empresa McEwen Copper presentó el IIA de Los Azules el 14 de abril pasado y Golden Mining lo hizo el miércoles, en un acto oficial dentro del mismo proyecto, Hualilán, que está a 120 Km de distancia de la ciudad. Estos Informes de Impacto Ambiental son el documento ambiental y social clave que, tras un proceso de evaluación, abre la puerta a la construcción de la mina y posterior producción de cátodos de cobre y concentrado de oro respectivamente.

Para entender por qué existen dos Comisiones evaluadoras con la misma finalidad, es necesario recordar que después de que el Gobierno de San Juan recibió y evaluó los Informes de Impacto Ambiental de Veladero, hoy propiedad de Barrick y Shandong Gold, y del binacional Pascua Lama, que la canadiense comparte con Chile, vino la presentación del IIA de la Mina Gualcamayo y, posteriormente, del emprendimiento Casposo.

Fue entonces, cuando las autoridades, mediante el Decreto 1679-2006, instituyeron una Comisión cuya labor es evaluar los proyectos mineros medianos y pequeños, clasificación que reciben por la cantidad de onzas de oro o libras de cobre que tienen a la hora de confeccionar este documento ambiental. Así nació la CEMAM.

Minería

Según lo que establece el mencionado decreto, es pequeño emprendimiento minero el que tiene una reserva menor a 1 millón de onzas de oro equivalente y/o una escala de producción diaria de mineral menor a 8.000 toneladas. Es mediano el que cuenta con una reserva entre 1 millón y 5 millones de onzas de oro equivalente y/o una escala de producción diaria de mineral entre 8.000 a 25.000 toneladas de mineral.

Estas Comisiones tienen algo en común y es que están integradas por organismos de gobierno, instituciones nacionales y provinciales, así como universidades, y se encargan de recomendar la aprobación con o sin requerimientos o rechazar los IIA. Esta evaluación es parte de la obtención de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), que es el primer permiso que deben obtener las empresas para que un yacimiento minero inicie la etapa de producción. Lo que las diferencia es la cantidad de organismos que la conforman, aunque no es significativo ya que la CIEAM tiene solamente tres más.

Cada organismo o repartición designa a una persona de su equipo para que evalúe cualquier IIA elevado a las autoridades provinciales y es la misma quien actúa en ambas Comisiones. Por tal caso, ahora el trabajo de cada designado será por partida doble porque estas comisiones harán la evaluación de manera separada y no pondrán sobre una misma mesa, que sería de la CIEAM, los dos proyectos mineros para ser revisados de forma particular y exhaustiva.

CARLOS ASTUDILLO: “NO ES QUE NOS HAYAMOS DORMIDO”

Las autoridades provinciales recibieron el Informe de Impacto Ambiental de Hualilán.

Este trabajo que se duplica, para los representantes de cada organismo, pone en jaque, de alguna manera, la celeridad de la evaluación de los Informes de Impacto Ambiental. No es igual evaluar un solo proyecto a que las mismas personas tengan que repartir su tiempo con otro más. Al respecto, Los Andes San Juan consultó al ministro de Minería provincial, Carlos Astudillo.

- ¿Han considerado que una misma Comisión evalúe ambos proyectos?

-Estas son las cosas que vamos a tener que hablar porque cada repartición pública, sus integrantes, tienen características particulares: que sean planta permanente, que tengan un título universitario y que sean afín a lo que van a evaluar.

-Pero ustedes se veían venir dos IIA casi juntos…

-La realidad minera en San Juan es que veíamos venir un montón de cosas. No es que nos hayamos dormido, sino que muchas veces buscamos el mejor momento. Yo creo que por ahí nos equivocamos en buscar el mejor momento, hay que hacerlo y hacerlo ya. Después de que pasen las elecciones, convocar a la sociedad de nuevo en la Cámara de Diputados para empezar a ver este tema. Las reglamentaciones están vigentes y ahora vamos a tener que empezar a trabajar con esas.

HUALILÁN, TIERRA DE ORO

Durante la etapa de operación de la mina Hualilán se estima que se dará empleo directo a unas 240 personas. La etapa de exploración se inició en octubre de 2019, y permitió identificar un recurso mineral de 2,83 millones de onzas de oro equivalente.

Las obras e instalaciones del proyecto Hualilán abarcarán una superficie de aproximadamente 790 hectáreas de terreno donde la explotación minera será a cielo abierto ocupará la mayor parte. Una proporción menor del terreno será cubierta por la planta de proceso, talleres, almacenes, laboratorio, administración, campamento, playas de nitrato, depósito de emulsión y polvorines, etc. que abarcan una superficie de 35 hectáreas.

Se prevé un consumo al inicio de la construcción del orden de 5 litros de agua por segundo hasta llegar a un consumo global del orden de 100 l/s durante la operación del proyecto y descendiendo en la etapa de cierre.

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